La rebanada de pastel

¿Dónde las deje?, ¿dónde las dejé?

Esas notitas improvisadas que escribí cuando lo del EVC…

Decían más o menos…

El pasado martes (3 Jun) me ocurrió lo que parecía ser un ataque isquémico transitorio, estuve internada en el Hospital, me hicieron muchos estudios después de los cuales confirmaron un diagnóstico de Evento Vascular Cerebral isquémico en joven (EVC), que significa puesn un infarto cerebral….

Estuve 5 días en el hospital y luego 3 semanas en reposo absoluto, hoy hace 3 meses de eso.

Esos días me saben a rebanada de pastel, cuando el cuchillo entra en el pan para cortar y separar, para dividir, para marcar un hasta aquí…

Aquí entre nos… el cuerpo si me aviso, un día antes me sentía agobiada, pensaba en el departamento de tres lagos, en traer a mi papá para cuidarlo, en depender de un proyecto nuevo y dejar todo de lado… sentía que me alejaba de lo que realmente me gusta y me hace feliz.

Y ¿qué es lo que te hace feliz?

¿Tienes claridad de este pensamiento?

Una noche antes del EVC escribía sobre los pequeños logros que me hacen sentir satisfecha, las profundas tristezas que no quiero olvidar nunca y pedía, sin saber “que la avalancha se detenga yo no quiero ir mas por ese camino, quiero detenerme un ratito a comprar flores y caminar un poco, quiero hacer cosas que me gustan y tener más tiempo para disfrutarlas…

Así que como siempre, pedí y me fue otorgado, hoy abrazo con cariño la idea del EVC y cada uno de los días vividos después de él.

Estos meses han estado llenos de lecciones de vida, de cotidianidades sencillas y de momentos felices y lo que escribo aquí son las breves memorias de estos días.

 

La versión romántica del EVC

El día sabía a incongruencia, una fuerte discusión entre el ego y el alter ego, entre la razón tozuda y el corazón cansado de andar amordazado.

El corazón dijo – Por ese camino yo no sigo – y el cerebro resintió la negativa

 

Nota: La rehabilitadora me ha dicho que clínicamente no ocurre así, y pienso que somos historias, hay que saber contar nuestra propia historia en su mejor versión.

 

Sobre ser vulnerable, sobre eso llamado “dignidad”

Viví una situación que me dejó completamente vulnerable…

Uno no encomienda su vida a un extraño a menos que la voluntad también haya quedado anulada.

En esa especifica condición en la que me encontraba, sin poder moverme, sin poder hablar, todo lo que pensé que “era yo” simplemente “ya no era”.

Se pierde un poco la dignidad, mientras te encomiendas a que otros “te salven”.

No quiero olvidar nunca las miradas de las personas que intentaban ayudarme, mientras “yo” estaba encerrada en el cuerpo que no quería participar conmigo, que no tenía voluntad de cooperar.

Luego llegaron los “batas blancas” ese montón de expertos para los que fui un expediente, sin embargo su colaboración me devolvió la oportunidad de estar viva.

A partir de entonces yo no soy “solo yo”, sino la compañera, la madre, la hermana, la hija, la amiga, la mujer esta con todas sus facetas que vive contenta con la idea de poder contribuir y tocar de forma positiva las vidas de los que coincidimos en este camino llamado vida.

 

Todos estamos muriendo… todo el tiempo

Los primeros días después del evento tuve resistencia, resistencia a dejar la rutina conocida, y sentía un miedo constante de que otro EVC pudiera repetirse.

Tenía un grupo de batas blancas que analizaban mi expediente minuciosamente, iba de un Doc. a otro, sacando estudios entre los intervalos.

Una de esas noches lluviosas nos recibió uno de esos varios Doctores, que leyó rápidamente los resultados de los análisis de sangre, y después de revisarme, se dedicó a dar una minuciosa explicación de algo que se llama SAF, y una breve de otra enfermedad que se llama Lupus…

Lo normal fue preguntar, ¿se cura?, ¿reduce la expectativa de vida?…

Cuando salimos de consulta escuché, No te pongas triste, todos nos estamos muriendo… y todos nos vamos a morir.

Escuché y concluí, Todos nos vamos a morir, solo que ahora tu ya sabes de qué…

¿Qué significa?

Todos nos estamos muriendo un poco cada día, ese es un proceso natural y destino ineludible de todos “los vivos”

Si acaso todos esos nombres raros de enfermedades que nunca había escuchado pueden significar que ya es un poco más probable que muera de algo relacionado con esta condición en la sangre.

Pienso que saber de qué te vas a morir es una consideración “amable” que se otorga a algunos “privilegiados”

Por supuesto Santiago vino a mi pensamiento y a mi corazón… la intención de compartir tiempo a su lado y verlo crecer… crecer. La cosita más linda y perfecta, el sentimiento más profundo, el amor incondicional que nos une y nos trasciende.

Volver a lo elemental, soñar, buscar el sueño, hacerlo realidad y ser felices, en un breve instante, al fin la vida es eso, un montón de momentos breves hilados en historias extraordinarias, ordinarias, compartidas, llenas de luz, o de sombra… como ocurra, hay que estar listos, la vida va…

¡Que venga puesn!

BK

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