Algo bonito para un día como hoy…

Se dice que morimos en realidad dos veces, al menos….

La primera cuando el último respiro, la última bocanada de aire y luego la última exhalación, cuando la vida abandona el cuerpo…

La segunda, cuando se pronuncia el nombre de la persona por última vez… uno espera que mucho tiempo después de la primera muerte…

Digo tu nombre cuando cuentos cosas de ti…trascender es un poco así, revivir las historias que nos van dando forma, nuestras razones, nuestros porqués, nuestras decisiones…

Hago un balance de estos 20 años de tu ausencia y te cuento que este año en particular me enseño muchas cosas relacionadas con la tierra, las semillas, la siembra, esas raíces que se abren paso entre la obscuridad, ese doloroso inframundo donde viven los demonios que nos forjan el carácter y de donde se nutre la personalidad.

Este año he aprendido lo importante que es estar en buenas manos, que depender está bien, que a veces, cuando la voluntad nos abandona, podemos encontrarla en los “otros” que están dispuestos a ser nuestras manos, nuestro corazón, nuestra fuerza, esos que ayudan a recobrar, a rehabilitar a re-enseñar al cuerpo cómo hacer ciertas cosas.

He aprendido de los grandes cariños y los amores entrañables, que cuidan y permanecen, cuando las circunstancias gritan que lo mejor es salir huyendo. Que la felicidad también está en la paz y no solo en los momentos de experiencia óptima.

He aprendido que la vida no va sino es de forma contundente y enrolando el corazón totalmente y en cada oportunidad.

He aprendido que soy más que este cuerpo y esta voz. También vivo en el otro. Aprendo a ser compasiva, encuentro formas respetuosas y amorosas de reconocerme en el otro y ser empática con sus historias y circunstancias.

Estoy involucrada con las responsabilidades de ser madre y lo disfruto infinitamente. Sentir su manita pequeña entre la mía, lo veo crecer agradecida cada día con la oportunidad de disfrutar un día más, un día bueno o malo, como venga. Me siento dispuesta a vivir la experiencia de estar viva y sentirme en paz.

Hace ya 20 años que no nos vemos, mi amor por ti sigue siendo inmenso y se salpica de nostalgia en días como hoy.

Estela Moreno Miramontes, pronuncio tu nombre para mantenerte lejos de esa segunda muerte, la del olvido… porque te extraño madre.

BK

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