Alicia y el grifo.

La autoritaria reina, que parece sufrir de continuos e incontrolables accesos de ira, va por el reino gritando furiosa su instrucción ¡que le corten la cabeza!

Los personajes que parecen apreciar sus cabezas huyen, escapan, eluden, se esconden, obedecen. Sin embargo el grifo la mira con ojos distintos, casi amable. El grifo explica “todo en ella es gracioso”, y continúa, “tú debes saber que eso de las ejecuciones es pura imaginación, aquí no se ejecuta a nadie”.

Esta es mi parte favorita del cuento, donde este país es en verdad maravilloso, un lugar eterno en el que no muere nadie.

Entre líneas también refiere esta interacción entre el malvado y la víctima. Sin el segundo, tampoco existe el primero. Nos relacionamos con los demás a partir de lo que pensamos que es el otro.

El autoritario necesita de la sumisión y el temor infundido en los otros para actuar como tal. El miedo surge a partir de la idea de perder algo que consideramos nuestro, lo mismo puede ser la cabeza, el trabajo, la vida, la casa, o cualquier otra cosa en la que se quiera pensar.

Sentir que algo es nuestro nos conmina a cuidarlo. Por el contrario, pensar en perderlo cuando no estamos dispuestos, es el primer rastro de que el miedo nos habita.

El autoritario tiene su escenario para actuar así. Un cuento con muchos personajes que son piezas de baraja, pequeñas, frágiles, como de cartón.

La claridad de pensamiento del grifo nos regala una mirada diferente sobre el personaje de la reina y nos invita a verla con simpatía. La reina es acaso el personaje más divertido del cuento.

Pensemos ahora en nuestro país de las maravillas, identifiquemos al personaje que nos infunde miedo, enojo, al que sentimos injusto, alguno de nuestros villanos. Podría ser el familiar intratable, el jefe, el mal gobernante, el director, el profesor que somete, ese personaje que anda por ahí, con el que alguna vez hemos tenido que tratar y miremos de nuevo a través de los ojos del grifo. No puede quitarnos nada, todo es pura ilusión.

En nuestra mente habitan nuestros miedos. La muerte, la enfermedad, la soledad, la escasez, nacen en un pensamiento. Recordar que estamos seguros, a salvo, que la vida tiene el propósito de revelar luz y consciencia nos ayuda a entender que aquí también todo es fantasía.

Proyectamos nuestros pensamientos a la realidad. La vida es la gran oportunidad de desbordar nuestra imaginación, con todo su magnífico potencial creativo.

No hay víctimas, hay voluntarios.

Nuestra historia parece organizada para representar algún tipo de personaje mientras las circunstancias van cambiando y ajustándose. Siempre podemos elegir ser Alicia, o el grifo, o la reina, o el sombrerero, o alguna baraja o tomar lo mejor de cada uno en diferentes momentos.

En el último capítulo del cuento, casi antes de despertar, Alicia recupera su tamaño real, y con la seguridad que encuentra en su dimensión se rehúsa a seguir las órdenes de la reina. Con esto refiero a que todos somos responsables de la creación y el mantenimiento de nuestros autoritarios. Hasta el momento en que decidas escuchar al grifo y mirarlo con empatía.

Hay que ser valientes. Vencer los miedos. Incluso a que te corten la cabeza. Los temores, las penas y turbaciones nacen en los pensamientos y son sólo ideas. Traerlos a la luz de la consciencia es traer claridad y paz a nuestra vida.

Escrito por BK

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